Desde la creacion del Mossad en marzo de 1951, sus agentes se dedicaron a buscar a los oponentes al Estado de Israel en lo mas recondito del planeta. La primera operacion autorizada por un jefe de gobierno a la entonces unidad de Nokmin (Vengadores) en mayo de 1960, cuando David Ben-Gurion permitio a Isser Harel el secuestro y posterior traslado a Israel de Adolf Eichmann, uno de los maximos responsables de la llamada "Solucion Final" nazi, que vivia bajo otra identidad en la ciudad de Buenos Aires. Eichmann seria ajusticiado en la horca en 1962. El exito de esa operaciaon, llamada "Garibaldi", supuso la creacion del temible Kidon (Bayoneta), la sub-unidad de ejecutores del Metsada, el departamento de operaciones especiales del Mossad. El Kidon y sus miembros, tambien llamados kidones, se convirtieron en la punta de lanza de las nuevas venganzas que deberian llevar a cabo Israel contra sus enemigos.
viernes, 27 de mayo de 2011
domingo, 10 de abril de 2011
El enigma Voynich

En 1912 Wilfrid Voynich, buscador de libros extraños, topó en Roma con un manuscrito de unas 230 páginas (puede que originalmente tuviera más de 300) con aspecto de grimorio medieval y escrito en un lenguaje que, a día de hoy, nadie ha conseguido descifrar. Es más, ni siquiera se puede decir que haya un texto que descifrar y quizás no es ni un lenguaje. Podría estar escrito en un idioma creado ex profeso, no tener ningún sentido, ocultar un mensaje en un código misterioso...
El libro contiene imágenes y textos, y está dividido en seis secciones que hablan (o parecen hablar) de biología, astronomía, hierbas… y profusamente ilustrado Lo que lo hace tan extraño no es que no diga nada, sino que parece querer decir algo. De hecho, aunque carece de puntuación, está escrito de un tirón, sin tachones, y con una apariencia de idioma auténtico (el voynichés) que no deja de sorprender. Si fue simplemente una broma, el que lo hizo se tomó su tiempo.William R. Newbold, decano de la Universidad de Pensilvania y condecorado tras la I Guerra Mundial por su talento para descifrar códigos enemigos, murió loco en 1926 tras una obsesiva búsqueda de una solución.
Hasta hace apenas una semana, el volumen estaba fechado en algún momento entre 1450 y 1520. Ahora, gracias a la pruebas del Carbono 14 a la que han vuelto a someter sus páginas, la Universidad de Arizona ha logrado concretar más: entre 1402 y 1438. Parece mentira, pero es prácticamente lo único que se sabe a ciencia cierta. Un pequeño paso que, por lo menos, ha permitido eliminar al escritor Roger Bacon de la lista de posibles autores (vivió en el siglo XIII), y a quien desde el siglo XVII se le atribuía su autoría.
El descubrimiento no excluye, en cambio, a John Dee, el mítico mago y científico del siglo XVI y a su ayudante y amigo Edward Kelly, que decían comunicarse con los espíritus en su propio idioma. No parece el caso. Intentar buscar un autor más allá de principios del siglo XV no tiene ningún sentido, así que el análisis invita a desechar la mejor de las teorías posibles: que Dee y Kelly lo crearon para estafar al nieto de Carlos I, Rodolfo II de Bohemia. Esto tuvo que ocurrir a mediados del XVI, pero es difícil de creer que las páginas pudieran estar casi un siglo esperando que alguien las escribiera (se cree que fue redactado durante la primera mitad del XV).
Pero si nada sabemos sobre su autor o su origen, sobre el contenido apenas se puede decir mucho más. Hay quien dice que tiene una estructura similar a la de una lengua y otros que es un código. También podría ser un idioma imaginario pero con una innegable lógica interna o un alfabeto inventado utilizado para transcribir una lengua desconocida.
El Dr. Leonell Strong 'consiguió' descifrarlo en 1945 con un “doble método inverso de progresión aritmética basada en un alfabeto múltiple”, una técnica que aún hoy nadie sabe exactamente en qué consiste aunque su origen esté claro: se la sacó de la manga. Un tal John Stojko aseguró en 1978 que era un texto ucraniano encriptado tras quitarle las vocales. Años después la investigadora Edith Sherwood atribuyó su autoría a Da Vinci. Hipótesis como éstas hay para aburrir, pero ninguna supera la prueba del algodón.
Es curioso, pero puede que el manuscrito cifrado MS 408 sea simplemente una broma o una estafa. Alguien que sabía escribir pudo inventarse todo un libro, casi medio siglo antes de que apareciera la imprenta, sin que se sepa el motivo (quizás para hacerlo pasar por auténtico). El manuscrito Voynich es, sin duda, uno de esos misterios que la Ciencia no puede resolver.
Vía.Elmundo
La momia de Lenin.

No sé si Lenin hubiera sido tan famoso si los líderes de la antigua Unión Soviética hubieran decidido no embalsamarlo y exponer públicamente su momia. Por supuesto que tuvo un papel fundamental en la revolución rusa, y su nombre será recordado siempre, sin importar que los ideales por los que luchó hayan terminado desmoronándose.
Sin embargo, la momia de Lenin, a pesar de lo bien conservada que está, requiere algunos retoques de vez en cuando, sólo para asegurarse de que siga teniendo un aspecto “saludable”. La imagen superior es de uno de esos eventos, y ahí Lenin no se ve tan imponente y eterno como solemos recordarlo en las típicas fotografías de su momia.
Me pregunto: ¿Por qué no simplemente lo entierran y se libran de todo esto?
El plan de sabotaje en la Alemania derrotada.

En las postrimerías de la Segunda Guerra Mundial, cuando todo estaba perdido para Alemania, los nazis planearon una campaña de envenenamiento de salchichas, chocolate y nescafé. Según revelan archivos históricos británicos, una red de sabotaje nazi, en torno a la organización Hombres Lobo, planeaba una guerra de guerrillas.
El archivo de documentos altamente confidenciales del MI5 —el servicio secreto interior británico— revela que, preparándose para la derrota de Adolfo Hitler, los Hombres Lobo planeaban dejar la comida y el café envenenados para que los aliados los consumieran al tomar Alemania. Pero a esta estrategia primitiva de ataque se sumaba otra mucho más sofisticada que parece salida de la imaginación de Ian Fleming, el creador de James Bond. La organización planeaba el uso de mecheros que despidieran gases letales, venenos disfrazados de aspirina, y guerra bacterial que despedían armas escondidas en los espejos de cartera de agentes femeninos.
Algunos de los métodos tenían varios pasos. La aspirina se ofrecía después de convidar un cigarrillo que daba dolor de cabeza: el veneno tardaba 10 minutos en causar la muerte. Estaba también la pastilla «explosiva» dejada en las mesas y que explotaría al menor contacto con un vaso. El plan contemplaba también el uso de polvos venenosos diseminados en las manijas de puertas, libros y escritorios.
Los archivos revelan que el MI5 obtuvo esta información de cuatro agentes alemanes capturados en el norte de Francia en marzo de 1945. Gracias a esa información, los aliados tomaron especiales cuidados en la Alemania ocupada. Las tropas británicas tenían terminantemente prohibido el consumo de comida y cigarrillos alemanes bajo «severas penas» durante el avance por Alemania en 1945. Los documentos desclasificados registran que Lord Rotschild, jefe entonces del MI5, hizo analizar chocolate y nescafé en poder de fuerzas alemanas para probar si había veneno. Por su parte, el Doctor Bruce White, del Instituto Nacional de Investigación Medica británica, aconseja en uno de los documentos «hacer probar el chocolate a un mono», pero ahí se detiene la revelación de los documentos: no se sabe si alguien llevó a cabo el experimento.
Los Hombres Lobo dependían de las SS y las Juventudes Hitlerianas y operaban como una guerra de guerrilla en las fronteras del Tercer Reich, ocupadas por las fuerzas aliadas en el otoño de 1944. En esa época contaba con unos cinco mil miembros, pero la primavera de 1945 sus números se ampliaron cuando el Partido Nazi y el ministerio de Propaganda lanzaron una llamada a la resistencia popular.
Vía.Abc.es
domingo, 20 de marzo de 2011
Blas de Lezo el héroe que humilló a los ingleses.
Sin duda se trata del mayor héroe de la historia de España... y uno de los mas desconocidos. Su nombre, Blas de Lezo, y su vida... digna de la mejor de las películas.
Este almirante español perdió medio cuerpo en la batalla: la pierna izquierda con 15 años, el ojo izquierdo en la defensa de Toulon, el brazo derecho durante el sitio de Barcelona, en 1714, con 25 años.
A pesar de todo ello, su arrojo y valor fueron destrozando una vez si y otra también a las tropas enemigas en cuantas batallas participó.
Combates navales, naufragios, abordajes, desembarcos. Luchó contra los holandeses, contra los ingleses, contra los piratas del Caribe y contra los berberiscos. En cierta ocasión, cercado por los angloholandeses, tuvo que incendiar varios de sus propios barcos para abrirse paso a través del fuego, a cañonazos. En sólo dos años, siendo capitán de fragata, hizo once presas de barcos de guerra enemigos, todos mayores de veinte cañones, entre ellos el navío inglés Stanhope. En los mares americanos capturó otros seis barcos de guerra, mercantes aparte. También rescató de Génova un botín secuestrado de dos millones de pesos, y participó en la toma de Orán y en el posterior socorro de la ciudad. Después de ésas y otras muchas empresas, nombrado comandante general del apostadero naval de Cartagena de Indias, a los 54 años, le llegaría sin duda su mas recordada gesta histórica: la guerra de la Oreja de Jenkins. En ella, defendiendo el puerto de Cartagena de Indias del ataque británico, su nombre se hizo inmortal. y tras rechazar dos anteriores tentativas inglesas contra la ciudad, hizo frente a la fuerza de desembarco del almirante Vernon: 36 navíos de línea, 12 fragatas y varios brulotes y bombardas, 100 barcos de transporte y 39.000 hombres. Es el segundo mayor ataque anfibio de la historia de la humanidad, solo superado por el Desembarco de Normandía Que se dice pronto.
Este almirante español perdió medio cuerpo en la batalla: la pierna izquierda con 15 años, el ojo izquierdo en la defensa de Toulon, el brazo derecho durante el sitio de Barcelona, en 1714, con 25 años.
A pesar de todo ello, su arrojo y valor fueron destrozando una vez si y otra también a las tropas enemigas en cuantas batallas participó.
Combates navales, naufragios, abordajes, desembarcos. Luchó contra los holandeses, contra los ingleses, contra los piratas del Caribe y contra los berberiscos. En cierta ocasión, cercado por los angloholandeses, tuvo que incendiar varios de sus propios barcos para abrirse paso a través del fuego, a cañonazos. En sólo dos años, siendo capitán de fragata, hizo once presas de barcos de guerra enemigos, todos mayores de veinte cañones, entre ellos el navío inglés Stanhope. En los mares americanos capturó otros seis barcos de guerra, mercantes aparte. También rescató de Génova un botín secuestrado de dos millones de pesos, y participó en la toma de Orán y en el posterior socorro de la ciudad. Después de ésas y otras muchas empresas, nombrado comandante general del apostadero naval de Cartagena de Indias, a los 54 años, le llegaría sin duda su mas recordada gesta histórica: la guerra de la Oreja de Jenkins. En ella, defendiendo el puerto de Cartagena de Indias del ataque británico, su nombre se hizo inmortal. y tras rechazar dos anteriores tentativas inglesas contra la ciudad, hizo frente a la fuerza de desembarco del almirante Vernon: 36 navíos de línea, 12 fragatas y varios brulotes y bombardas, 100 barcos de transporte y 39.000 hombres. Es el segundo mayor ataque anfibio de la historia de la humanidad, solo superado por el Desembarco de Normandía Que se dice pronto.
¿Intentaron los servicios secretos británicos asesinar a Lenin?

Nuevos documentos conocidos en las últimas fechas parecen contradecir lo que la Historia oficial ha mantenido durante un siglo: que los servicios secretos británicos no tuvieron nada que ver en el intento de asesinato de Lenin en 1918.
Los documentos han sido difundidos ahora por la cadena pública británica BBC y arrojan nueva luz sobre lo que durante décadas se ha conocido como 'la conspiración Lockhart', que ha sido objeto de numerosas teorías, estudios, libros e incluso películas de cine.
Los hechos se remontan a principios de 1918, en los momentos finales de la Primera Guerra Mundial, cuando el nuevo Gobierno bolchevique ruso negociaba un acuerdo de paz con Alemania para conseguir que sus soldados volvieran a casa, un acuerdo que preocupaba en Londres.
El Gobierno británico temía que una inminente retirada de las tropas rusas permitiera a Alemania, que aún estaba luchando en dos frentes, reforzar sus defensas en el frente occidental.
Para evitarlo, y para conseguir que Rusia volviera del lado de los aliados, los británicos enviaron a Moscú a Robert Bruce Lockhart, un diplomático escocés de 30 años conocido por su afición al buen vino, las mujeres y los deportes, que se convirtió a partir de ese momento en el representante de la corona en la capital rusa.
Al principio, todo pareció indicar que Lockhart podía convencer a los bolcheviques, pero en marzo de ese año los soviéticos firmaron el acuerdo de paz de Brest-Litovsk con los alemanes, lo que terminó con cualquier esperanza de que los rusos ayudaran a los aliados.
Londres no se dio por vencido, y de acuerdo con las nuevas evidencias conocidas ahora, decidió que la alternativa era derrocar al Gobierno bolchevique y reemplazarlo por otro que estuviera dispuesto a volver a declarar la guerra a Alemania.
En este sentido, los documentos demuestran que en junio Lockhart pidió dinero a Londres para poder financiar las actividades de varias organizaciones anti-soviéticas, y que el Foreign Office recomendó al Departamento del Tesoro que aprobara esa partida.
De hecho, a finales de mayo los británicos decidieron enviar una pequeña fuerza militar a Arjánguelsk, en el norte de Rusia, bajo el pretexto de prevenir que toneladas de equipamiento militar británico, facilitado a los rusos, cayera en manos alemanas.
No llegó a prosperar, pero el auténtico objetivo era que una fuerza de 5.000 soldados británicos se uniera a los 20.000 militares letones que componían la guardia del Kremlin, que Londres consideraba que podría rebelarse en contra de los bolcheviques.
Posteriormente, Lockhart envió un telegrama a Londres tras reunirse con un militante anti-bolchevique llamado Savinkov, que decía así: "Propuestas contrarrevolucionarias de Savinkov. El plan es que, con la intervención aliada, los barones bolcheviques sean asesinados y se instaure una dictadura militar".
Bajo el telegrama hay una nota con la firma de Lord George Curzon, que formaba parte del gabinete de guerra del Gobierno británico, que afirma: "los métodos de Savinkov son drásticos, aunque si tienen éxito probablemente serán eficaces, pero no podemos decir o hacer nada hasta que no se haya decidido intervenir".
Fue el 30 de agosto de 1918 cuando una mujer, la militante social-revolucionaria Fani Yefímovna Kaplán disparó contra Vladímir Ilich Uliánov "Lenin", el fundador del Estado soviético, que resultó herido de gravedad con dos impactos de bala, pero sobrevivió.
Interrogatorio en el Kremlin
La Cheká (antecesora del KGB) detuvo horas después a Lockhart, que fue interrogado en el Kremlin y que, según los documentos de la policía secreta soviética, confesó que formaba parte de una conspiración para asesinar a Lenin y derrocar a los bolcheviques.
Pero a principios de octubre de 1918, Lockhart fue puesto en libertad en un intercambio por un diplomático ruso en Londres.
Vía.Elmundo
domingo, 30 de enero de 2011
El jefe ratonero del Gabinete de su majestad.

Dado su proximidad al Támesis, las estancias de Downing Street siempre han tenido un serio problema con las ratas. Tal ha sido la situación que, incluso desde el reino de Enrique VIII, la corona inglesa ha designado una pequeña cantidad para la manutención de un gato específicamente "empleado" para cazar estos bichos.
Aunque sólo existen documentos al respecto datando a 1929, consta en los registros del Gobierno británico de ese año la autorización al tesorero real para acordar la cantidad de "un penique al día para sufragar los gastos incurridos al mantener un gato eficaz"; los últimos registros asignan una cantidad de 100 libras esterlinas anuales -unos 117 euros- para el "jefe ratonero del Gabinete de su majestad".
Dado que los gatos son considerados funcionarios públicos, rara vez coinciden sus estancias en Downing Street con los mandatos de los primeros ministros británicos. Tanto Peter I (1929-1946) como Peter III (1948-1964) vieron pasar cinco primeros ministros distintos durante sus respectivas carreras como ratoneros oficiales. Sin embargo, el gato que más tiempo pasó en Downing Street fue Wilberforce -nombrado en honor al famoso abolicionista británico-, ratonero entre 1970 y 1988, durante los gobiernos de Edward Heath, Harold Wilson, Jim Callaghan y Margaret Thatcher; la 'Dama de Hierro' le tuvo tanto cariño que le trajo una lata de sardinas moscovitas como recuerdo de su visita de Estado a la URSS.
El sucesor de Wilberforce, Humphrey, fue el más problemático de los gatos de Downing Street. Sin duda fue un ratonero excepcional: un funcionario de la oficina del primer ministro incluso comentó a los medios que las 100 libras anuales que costaban mantener al gato eran infinitamente mejor aprovechadas que las 4000 destinadas a pagar al fumigador profesional de las estancias. Pero, independientemente de sus obligaciones oficiales, Humphrey provocó varios escándalos. El primero, notablemente, fue falso: un periodista del 'Daily Telegraph' publicó una noticia ficticia sobre el asesinato de cuatro crías de petirojo, culpando al pobre gato; el conservador John Mayor negó los cargos en contra del ratonero durante una conferencia de prensa, y el reportero confesó que todo era mentira unos años más tarde.
En 1995 la desaparición del gato llegó a ser un episodio traumático para el país; varios periódicos reaccionaron al anuncio de su aparente muerte con duras condenas de la oficina del primer ministro por no cuidar más de la criatura. Sin embargo, la publicación de su obituario -prematuro- en los diarios facilitó su recuperación: resultó que se había estado quedando en un cercano hospital durante unas semanas, donde los empleados lo habían adoptado, asumiendo que era un gato callejero. Después de ser devuelto a Downing Street, Humphrey emitió un comunicado agradeciendo la atención que había recibido durante sus "vacaciones" y declarándose listo para reasumir sus tareas.
La familia de Tony Blair tuvo menos suerte con el conocido ratonero. Después de mudarse a Downing Street en 1997, la prensa británica hizo eco de las malas relaciones entre el gato y la mujer del primer ministro, Cherie Blair. Declaraciones posteriores de la señora de la casa, sugiriendo que los gatos eran "poco higiénicos" desataron un escándalo público; de nuevo, la prensa británica entro en fase de ataque, y se publicaron gran número de cartas del público en defensa del ratonero del Gabinete. Tal fue la polémica que, pocos días después, el portavoz del Gobierno tuvo que declarar que Humphrey permanecería en Downing Street -"sí o sí"-, y la oficina del primer ministro emitió una foto de Cherie y el gato para promover la idea que todo iba bien en casa. A la larga, la imagen hizo más daño: se conoció unas semanas más tardes que el gato había sido drogado para que no atacara a la mujer de Blair cuando se tomó la foto.
En noviembre del mismo año Humphrey fue "jubilado" -oficialmente por sus problemas de hígado-, y enviado a vivir con una pareja de ancianos en el norte de la ciudad; los conservadores emitieron un comunicado señalando que "Humphrey vivió felizmente bajo ocho años de Gobierno conservador en Downing Street, pero parece que ha preferido irse menos de seis meses después que los laboristas hayan tomado el poder". Entretanto, el diputado conservador Alan Clark denunció la desaparición turbia del ratonero y exigió evidencia que el gato seguía con vida. "Humphrey ahora es un desaparecido", declaró Clark. "A no ser que lo vea publicamente, asumiré que le han dado un tiro". Al final, Blair tuvo que autorizar la vista de periodistas a la nueva casa del gato para demostrar que seguía con vida; en efecto, el ratonero Humphrey sobrevivió hasta 2006.
Con la toma de poder de Gordon Brown, Sybil, el gato del ministro de Finanzas Alistair Darling, fue a vivir a Downing Street; su nombre derriba del de Sybil Fawlty, mujer del neurótico hotelero de la serie británica, 'Fawlty Towers'.
Aunque el retorno de un ratonero oficial fue celebrado por la prensa, el mandato de Sybil fue corto; pocos meses después de su llegada en 2007, el gato se retiró "al campo", supuestamente porque le enervaba el entorno de las estancias gubernamentales. De nuevo, la prensa sospechó que la razón real tenía que ver con descontento humano: al parecer, a Gordon Brown le caía mal.
Al tomar el poder en 2010, el conservador David Cameron no trajo consigo un nuevo ratonero. Aunque inicialmente se indicó que no habría gatos durante su mandato, el nuevo revuelo en torno a la plaga de roedores parece haber cambiado la mente del premier: se ha desvelado que está contemplando adoptar un nuevo funcionario de un centro de acogida de animales cercano. Queda por ver si el felino que elija tenga mayor suerte que los últimos dos, y si el gato sea bueno para la imagen pública del Gobierno; en todo caso, ya hay perdedoras claras en el asunto: las ratas de Downing Street.
Vía.Elmundo.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)