domingo, 22 de julio de 2012

Club Bilderberg

«Tengo el honor de invitarle a la próxima conferencia del Club Bilderberg, que tendrá lugar los días 15, 16 y 17 de febrero de 1957 en la isla de San Simón (Georgia), en los Estados Unidos de América. El objetivo de esta conferencia será estudiar elementos comunes y divergentes de Occidente». La invitación, firmada por el príncipe Bernardo de Holanda, corresponde a la cuarta edición del congreso anual del Club, que nació en 1954 en el Hotel Bilderberg -de ahí su nombre-, en Oosterbeek (Países Bajos). Más de medio siglo después, el selecto grupo goza de buena salud.
La iniciativa del príncipe holandés, sugerida por un político polaco, buscaba estrechar lazos entre Europa Occidental y Estados Unidos, ante la influencia de la Unión Soviética en Europa Oriental. Por lo tanto, fue un claro reflejo de la Guerra Fría en la época del Plan Marshall, auspiciado por Estados Unidos para reconstruir Europa tras la Segunda Guerra Mundial.
La idea era que asistieran dos invitados de cada país, uno conservador y el otro progresista, pero pronto se convirtió en un encuentro que reúne a la elite del poder político y económico.
El club debate a puerta cerrada y sirve, «para saber qué opina sobre distintos asuntos gente muy interesante y con mucha influencia». La misma fuente insiste en quitar hierro a la leyenda negra del club, que lo identifica como un gobierno mundial en la sombra: «En las reuniones de Bilderberg no se toman decisiones y, además, hay otros eventos similares de mayor nivel, como es el Foro Ambrosetti».
Algunos de los líderes internacionales que han estado entre los muros del lujoso hotel de turno que cada año alberga la cita -entre enormes medidas de seguridad- son destacados políticos como Henry Kissinger (exsecretario de Estado de EE.UU.), Donald Rumsfeld (antiguo secretario de Defensa), el ex presidente del Banco Mundial Paul Wolfowitz y grandes financieros como David Rockefeller -identificado como el miembro de mayor influencia-, además de representantes de varias multinacionales y de distintas casas reales.
España ha sido anfitriona en dos ediciones de la reunión anual Club Bilderberg, las de 1989 (Isla de La Toja, Pontevedra) y 2010 (Sitges, Barcelona).

Madrid y sus fantasmas.

La niña que llora en el Palacio de Linares. Es, posiblemente, una de las historias más populares sobre fantasmas. Su nombre es Raimunda y su historia, la siguiente. El marqués José de Murga se casa con Raimunda Osorio, una joven humilde hija de la cigarrera de Lavapiés. Los padres del susodicho no pueden oponerse porque ya han muerto. Pero quiso el destino que se enterasen de que la muchacha era la hermanastra. Por ello, deciden asesinar a la hija fruto del matrimonio, también llamada Raimunda, y enterrarla en el palacio, situado entre el Paseo de Recoletos y la calle Alcalá. Todavía hoy, algunos dicen que se puede ver su espíritu en los salones de la casa llorando.

Los enfermos del Museo Reina Sofía. El actual lugar de arte fue antes ocupado por el antiguo Hospital General de Atocha. Dicen los guardias de seguridad que han oído a los enfermos caminar y gritar por los pasillos. Algunos informes publicados hace años recogían testimonios sobre presencias y todo tipo de fenómenos extraños en las salas y pasillos, como puertas que se abrían y cerraban solas, alarmas que se activaban sin motivo aparente, así como ascensores que se activaban de repente.

La dama de la Casa de las Siete Chimeneas. Este edificio, emplazado en la Plaza del Rey, 1, fue el nido de amor del capitán Zapata y de su esposa Elena. Pero la felicidad de su maridaje duraría poco, ya que Zapata fallece en la guerra de Flandes. La esposa aparece, más tarde, muerta en su dormitorio. Jamás se aclararon las causas de su fallecimiento. Tampoco ayuda que el cadáver desapareciera sin dejar rastro. Desde entonces, se dice que el fantasma de una mujer camina entre las siete chimeneas que coronan el tejado del palacete. Pero no es la única fantasmagórica historia.
Pasados los años, éste sería también el hogar de un anciano rico y su mujer, ambos unidos a raíz de un matrimonio de conveniencia. La relación se truncó cuando la misma noche de bodas la joven se suicidó. A partir de entonces, se rumorea que por las noches su espíritu, despechado, se asoma por los balcones de la casa, tintineando unas monedas. Parece ser que regalo del rey Felipe II de quien fue amante.


Extraños sucesos en la Real Casa de Correos. El proyecto se remonta al año 1.768, y surge del entonces alcalde de Madrid, Carlos III. El Rey decide que el edificio lo construya un arquitecto francés Jaime Marquet que no contaba, precisamente, de una grata fama. Con el comienzo de las obras, comienzan los extraños sucesos. Supuestamente, el demonio se aparece ante los albañiles para decirles que el edificio estaba maldito y que, por tanto, pasaba a manos de su legítimo propietario: Satanás. Los obreros se negaron a trabajar e incluso el jefe de obra pone en conocimiento de la Inquisición los hechos.

El hombre sin cabeza de la Iglesia de San Ginés. Este espectro también forma parte de la geografía madrileña. Cuenta la leyenda que un grupo de malhechores asesinaron a un hombre al que le cortaron la cabeza. Ésta fue situada a los pies de la Virgen y, según dicen algunos de los que pasan por delante de esta iglesia, situada en la calle Arenal, su fantasma sigue rondando la zona, asustando de vez en cuando a los viandantes.

Moody's, Fitch y Standard & Poors nacieron de la crisis del ferrocarril de finales del siglo XIX

Las agencias de calificación americanas surgieron de otra burbuja financiera. En concreto de la del ferrocarril.
El nacimiento de la primera agencia de calificación, Standard & Poors, se remonta a 1860. En esa época los grandes proyectos ferroviarios en Estados Unidos se habían convertido en la mayor oportunidad global de inversión.
El rail fue la primera crisis de la revolución industrial en Estados Unidos. Cuando se descubrió que los bonos del ferrocarril estaban hechos de humo, Wall Street cerró durante diez días seguidos y se calcula que unas 5.000 compañías quebraron. La burbuja creada tras la crisis industrial puso de relieve la necesidad de crear agencias capaces de medir el riesgo de las inversiones en los ferrocarriles.
Henry Varnum Poors supo ver la oportunidad de negocio y publicó un libro de información financiera y operacional de los ferrocarriles y canales de Estados Unidos. Este recopilatorio de información financiera y operativa de las compañías de ferrocarriles de Estados Unidos, fue el origen de la empresa que Henry Varnum Poors fundó con su hijo William. «H.V. and H.W. Poor Co» publicó versiones actualizadas de su libro anualmente
Unos años más tarde, en 1906, Luther Lee Blake fundó la Standard Statistics Bureau, con el fin de proporcionar la misma información sobre las empresas no ferroviarias. Ambas compañías se fusionaron en 1941, para convertirse en Standard & Poor Corp.
El nacimiento de Moody's y Fitch fue parecido. John Moody fundó esta agencia en 1909 después de haber quebrado en el crack de la bolsa de 1907 por no hacer frente a sus deudas. A partir de «Analyses of Railroad Investments», un libro sobre los valores de vías férreas, con calificaciones de letras para evaluar su riesgo, Moody's Investors Service se incorporó al negocio de la cobertura de bonos municipales de EE.UU.
John Moody's es conocido en el mundillo por inventar las «letales» triples y dobles letras de calificación (A, AA, AAA...). En 1924 las calificaciones de Moody's ya cubrían casi el 100% del mercado de bonos de EE.UU.

Vía.ABC.es

viernes, 6 de julio de 2012

La fuga de Alcatraz, un misterio sin resolver desde hace 50 años.

Muchos meses, grandes dosis de paciencia, cucharas y cuchillos robados de la cocina de la prisión, unas cabezas de muñecos y chubasqueros de varios internos para construir una especie de balsa. Estos son los elementos que necesitaron Frank Morris y John y Clarence Anglin para protagonizar la fuga más famosa de la cárcel de Alcatraz, la prisión de máxima seguridad considerada hasta entonces un lugar infranqueable.
Cincuenta años después de este episodio, que ha inspirado novelas y películas, el paradero de los tres hombres que se escaparon sigue siendo un misterio. Algunas teorías apuntan a que fallecieron en las aguas de la bahía de San Francisco. Pero otros, incluido el agente Michael Dyke, el único oficial que sigue destinado a investigar el caso, consideran que "lograron la hazaña".
Parece imposible que con esos recursos y en ese entorno. Alcatraz está en una isla y sólo se puede salir por mar, los tres presos tuvieran éxito. Pero según los datos, la estadística se pone de su parte. "Los cuerpos de dos de cada tres personas que no logran salir de la bahía de San Francisco se recuperan. Si los hermanos Anglin y Morris hubieran muerto, los cadáveres de dos de ellos tendrían que haber aparecido".
También Marie Widner, hermana de John y Clarence Anglin, está convencida de que "los tres escaparon". Una de las cosas por las que lo piensa es porque su madre estuvo recibiendo flores, sin tarjeta, durante varios años.
Ninguno de los tres era un delincuente de los considerados peligrosos. No eran asesinos ni violadores. Estaban en la cárcel por robar bancos, pero les trasladaron a la prisión de máxima seguridad entre 1960 y 1961 porque se habían fugado con facilidad de otros centros. De estar vivos, hoy serían octogenarios. Sus delitos prescribirán cuando cumplan 100 años.
Los tres hombres que han pasado a la historia por su hazaña se encontraban en las celdas del bloque B. Al parecer, durante meses cavaron con cucharas y cuchillos un túnel a través de las paredes de sus celdas. El agujero lo iban tapando con pósters y postales, para que nadie sospechara nada.
La noche prevista para la fuga fue el 12 de junio de 1962. Para que los guardias que pasaban revista a las 9.30 de la noche no descubrieran el plan, colocaron en sus camas cabezas de muñecos a las que pintaron pelo para que parecieran reales. Después salieron por el túnel, y salieron por un conducto de ventilación hasta el tejado. Gracias a 50 chubasqueros construyeron una balsa para escapar de la isla.
Hasta la mañana siguiente, los guardias no dieron la señal de alarma. Tuvieron toda la noche para huir.


Vía.Elmundo.es

El plan secreto de Estados Unidos para invadir Canadá

En 1974 unos archivos del departamento de defensa de los Estados Unidos redactados en los años 30 fueron desclasificados. Esos archivos, con el nombre de Joint Army and Navy BasicWar Plan Red, supusieron un problema en las relaciones entre Canadá y Estados Unidos. La razón es que estos archivos relataban el plan de actuación ante una posible guerra con Inglaterra y sus aliados de la Commonwealth, entre los que se incluía Canadá.
Pero, ¿qué sentido tiene pensar en una guerra con los ingleses siglo y medio después de la independencia? Tras la Primera Guerra Mundial, el Imperio Británico se alzó como gran vencedor, anexionando un gran número de colonias –principalmente alemanas, a su ya vasto imperio. Esto, unido a su alianza con Japón, convertía a Inglaterra en un país con un poder real para causar problemas a los Estados Unidos. La amenaza siempre se trató como improbable en el seno de los Estados Unidos, pero se prefirió estar preparados ante una posible sucesión de hechos que pudieran comprometer la soberanía estadounidense sobre su territorio.
El plan de guerra rojo presupuso en todo momento la cooperación de Inglaterra y todas sus colonias, actuales y antiguas. Fue por ello por lo que el plan de actuación se centró en la vecina Canadá y el bloqueo de ayudas por el Océano Atlántico o el Océano Pacífico. En una estrecha colaboración del ejército y la marina, Estados Unidos detalló el modo de hacerse rápidamente con el control de Canadá.
Para ello, Estados Unidos primero bloquearía el puerto de Halifax, el principal puerto de intercambio con Inglaterra. Tras ello, bloquearía el acceso de Canadá a los Grandes Lagos e inutilizaría la central eléctrica de las Cataratas del Niágara. A continuación la invasión terrestre se llevaría a cabo por cuatro frentes: Quebec (ocupando Montreal y Quebec City), Ontario (ocupando Toronto y su industria), Winnipeg (eliminando las conexiones ferroviarias entre este y oeste) y Vancouver (bloqueando el posible apoyo desde el océano Pacífico).
Con el estallido de la Segunda Guerra Mundial y la alianza con Inglaterra y Francia, Estados Unidos archivó el plan rojo, olvidándose hasta su desclasificación en 1974. El plan rojo de los estados unidos no fue más que uno de los muchos planes de guerra con código de colores que tuvo Estados Unidos. Entre todos ellos cabe destacar el plan negro (frente a la posible ocupación del Caribe por parte de Alemania), el plan gris (para la invasión de las Azores), el plan naranja (contra Japón) o el plan verde (contra México).
Canadá, por su parte, también tuvo su propio plan para defenderse ante un posible ataque estadounidense. Conocido por el nombre Defense Scheme Number One, este plan canadiense fue desarrollado en 1921, antes que el plan de guerra rojo. Canadá, conocedores de su inferioridad militar, planeaban la ocupación de cuatros puntos estratégicos: Albany (Nueva York), Minneapolis (Minnesota), Seattle (Washington) y Great Falls (Montana). Con ello únicamente pretendían ganar el tiempo suficiente para conseguir el apoyo de sus aliados de la Commonwealth.
Si bien ambos planes fueron muy especulativos, a lo largo de la historia ha habido algún roce en la frontera entre Canadá y Estados Unidos. Los más relevantes fueron los acontecidos a lo largo de 1812, cuando tropas estadounidenses y tropas canadienses intentaron traspasar la frontera en varias ocasiones sin conseguirlo.

Vía. recuerdosdepandora.com

domingo, 17 de junio de 2012

Empieza la busqueda del «ovni» Báltico.

En agosto del pasado año, el investigador sueco Peter Lindberg anunciaba el descubrimiento de una extraña forma circular de unos 18 metros de diámetro en el fondo del mar Báltico. La imagen parece revelar un objeto artificial que incluso podría haber sido arrastrado, una atrevida suposición, por lo que la esfera se hizo pronto famosa como el «ovni» del Báltico o «anomalía del Báltico». El cazador de tesoros anunció meses después que estaba dispuesto a regresar a la zona para desentrañar el misterio del gran círculo.. Tras conseguir financiación para su aventura, Lindberg ha partido por fin con su equipo del Ocean X Team desde el puerto de Norrtälje.
Lindberg, famoso por encontrar los restos del Jönköping, un carguero sueco hundido por un submarino durante la primera guerra mundial, realizaba una exploración oceánica cuando el sonar de su embarcación capturó una increíble imagen a más 80 metros bajo la superficie del golfo de Botnia, entre Finlandia y Suecia. La imagen resultaba de lo más inquietante. El objeto, de varias decenas de metros de diámetro, parece haber sido arrastrado otros 400. Suficiente para que nazca la idea de una nave de origen extraterrestre que se estrelló en el mar y dejó un rastro en el fondo antes de detenerse, como llegaron a especular algunos medios en un alarde de imaginación.
El equipo de Lindberg cree que el objeto es demasiado grande para haber caído de un barco o ser parte de un desastre marítimo, aunque las imágenes de un sonar de barrido lateral pueden no ser lo suficiente fiables como para descartar que se trate de una formación geológica natural. Ahora, Lindberg tiene la oportunidad de esclarecer el misterio. El equipo está formado por 13 oceanógrafos, ingenieros y buzos. Planean tomar imágenes 3D y muestras de toxicidad y radiación, ya que recuperar el objeto puede ser arriesgado y caro.

Vía.ABC.es

El misterioso bombardeo cósmico del siglo VIII

A finales del siglo VIII, la Tierra fue alcanzada por una potente y misteriosa oleada de radiación procedente del espacio exterior. Sus huellas, impresas en los anillos de los árboles de la época, han sido encontradas ahora por científicos japoneses. El impacto de aquellos rayos cósmicos habría sido más que suficiente para inutilizar en todo el mundo una buena parte de los ordenadores y de los sistemas de comunicaciones por satélite. El estudio se acaba de publicar en Nature.
Las pistas son muy claras. Hace exactamente 1.237 años, algo muy extraño sucedió en nuestro vecindario espacial. Algo que provocó un "bombardeo" de rayos cósmicos de una intensidad nunca vista contra nuestro planeta. Los restos de aquél evento han quedado registrados en los anillos de árboles de todo el mundo.
Aunque muy pocas veces nos demos cuenta de ello, la Tierra sufre de forma constante el impacto de billones de protones y otras partículas de altas energías procedentes de fuentes espaciales muy energéticas. El Sol, las supernovas y otros objetos mucho menos evidentes, como lejanísimos púlsares, quasares, magnetares y estrellas de neutrones, emiten de forma constante cantidades ingentes de radiación en todas las direcciones posibles, incluida la nuestra. Sin embargo, la procedencia de estos rayos sigue siendo desconocida.
Ahora, en la Universidad japonesa de Nagoya, un equipo de investigadores ha encontrado en dos cedros milenarios una tasa espectacularmente elevada de carbono-14 (un isótopo radiactivo del carbono) en los anillos correspondientes a los años 774 y 775 de nuestra era. Lo cual significa que durante ese periodo nuestro planeta sufrió un intenso bombardeo de rayos cósmicos.
Y no es el único caso. Otro equipo de científicos, de la Universidad de Queen, en Belfast, también ha encontrado tasas inusualmente altas de carbono-14 en anillos de árboles que sugieren un evento cósmico de grandes proporciones sucedido alrededor del año 770. Su trabajo, sin embargo, no ha sido aún publicado.
¿Pero qué tiene que ver el carbono-14 con los rayos cósmicos? Cuando las partículas espaciales llegan a la atmósfera, colisionan y reaccionan con el oxígeno y el nitrógeno terrestres y crean nuevas partículas, entre ellas carbono-14, elemento que es absorbido por la biosfera y que deja, por lo tanto, huellas reconocibles. Por ejemplo, los árboles lo capturan durante la fotosíntesis y lo fijan de manera indeleble en sus anillos anuales de crecimiento.
Fue precisamente así, midiendo el índice de carbono-14 de dos viejos cedros japoneses, cuando se dieron cuenta de que, en los anillos correspondientes a los años 774 y 775 había un incremento del 1,2% de ese elemento con respecto a los demás años. Y aunque un 1,2% puede parecer poca cosa, no lo es si se tiene en cuenta que la variación anual típica del carbono-14 es apenas de un 0,05%. De hecho, ese 1,2% supone un incremento masivo en la cantidad de carbono-14 absorbido durante esos años por los dos árboles.
De inmediato, surgió la pregunta. ¿De dónde vino el bombardeo de radiación del final del siglo VIII? Las respuestas pueden ser varias. Una posible fuente de rayos cósmicos es el Sol, cuya actividad, como se sabe, varía en periodos de once años de duración y que, en ocasiones, nos sorprende con intensas llamaradas cuyos efectos llegan hasta la Tierra.
La otra posibilidad para un evento tan poderoso sería la explosión de una supernova, la muerte violenta de una estrella en nuestro "vecindario" espacial. Sin embargo, ninguna de estas dos posibles explicaciones convence a los investigadores. Si el bombardeo lo produjo el Sol, debió de ser durante una erupción solar como jamás hemos visto, y de una intensidad tal que resulta casi inimaginable. Si algo así se produjera hoy en día aniquilaría sin contemplaciones y de un solo golpe las redes eléctricas y de comunicaciones de todo el mundo.
Y si hubiera sido una supernova, deberíamos seguir viendo su brillo, que puede durar fácilmente varios miles de años antes de extinguirse del todo. Además, no existen documentos del año 775 que reflejen un acontecimiento que, si se produjo, debió de llamar poderosamente la atención de los habitantes del planeta. Investigaciones recientes muestran que, por aquella época, sí que se produjeron dos supernovas, Casiopea A y Vela Jr. Pero ambas tan lejos y tan poco potentes que no habrían podido provocar un aumento masivo de carbono-14 en la Tierra...
Así que, mal que les pese a los científicos, el origen del mayor bombardeo de rayos cósmicos del que se tiene noticia sigue siendo un misterio. "Con nuestros actuales conocimientos  no podemos especificar la causa de ese evento. Sin embargo, sí que podemos decir que un acontecimiento extremadamente energético sucedió en nuestro entorno espacial alrededor del año 775, sin que la causa fuera una llamarada solar o una supernova".
En este sentido, seha encontrado ya un registro histórico, aunque posterior, que hace referencia al fenómeno. Se trata del cronista inglés Roger de Wendover, que en el siglo XIII escribió: "En el año de nuestro Señor de 776, espantosos signos de fuego fueron vistos en los cielos tras el anochecer. Y aparecieron serpientes en Sussex, surgiendo del suelo, para el asombro de todos"


Vía.ABC.es